Physalis: la fruta saludable que crece en las faldas del Fitu

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Desde hace cuatro años, el pueblo riosellano de Alea alberga la primera plantación ecológica en Asturias de este superalimento procedente de Sudamérica. La localidad de Alea está situada a nueve kilómetros de Ribadesella. Además de bellos paisajes y establecimientos de turismo rural, en ella podemos encontrar casas cuidadas y pintorescos hórreos. Pero lo que más llama la atención es que, en sus inmediaciones, se da uno de los frutos más exóticos y saludables que se conocen: el physalis.

Nieves Martínez Iglesias, vecina y propietaria de Golden Berry Alea, nos detalla cómo surgió esta iniciativa. “La historia de nuestra plantación es muy curiosa. Resulta que la planta apareció en un tiesto que una amiga tenía en una ventana. Empezó a crecer y a dar fruta y no sabíamos qué especie era. Tengo otra amiga que es bióloga, le consulté y resulta que era Physalis Peruviana, un superalimento originario de Sudamérica y con propiedades muy beneficiosas para la salud. En un principio, íbamos a montar la plantación mi amiga y yo, pero a ella le surgió trabajo y decidí seguir yo con la aventura”, explica. Pero, ¿cómo una especie como esta pudo aparecer en la zona oriental de Asturias? Martínez apunta a la emigración como artífice de este fenómeno. “Debió ser algún indiano el que lo trajo, al igual que traían semillas de palmera y otras especies americanas. Lo sorprendente es que se dé tan bien. Si dejas las plantas crecer, llegan a ser invasivas”, añade.

Tras decidirse a plantar esta variedad, Nieves Martínez inició los preparativos para comenzar el proyecto. “Tenía claro que la plantación sería en ecológico, entonces, empecé los trámites con el COPAE. Primero, tuvimos que hacer un período de transición. En mi caso, como tenía unas condiciones muy favorables, este período fue muy corto y me dieron muchas facilidades”. Con media hectárea de terreno y mil metros de plantas en lineal, Golden Berry Alea es la primera plantación ecológica de este fruto también conocido como ochouva. “Tenemos alrededor de 1400 plantas en ecológico. Me gustan sus propiedades. Además, siempre tuve huerta en casa y me gustan las labores que conlleva”, explica Martínez, para quien “hace cuatro años, todo el mundo plantaba arándanos, por eso me decidí a poner algo diferente”.

Características

El physalis es un fruto con múltiples beneficios para la salud. Uno de los más destacados es que “tiene una insulina natural que regula los picos de azúcar que sufren las personas diabéticas”, apunta Martínez, quien señala, entre otras propiedades, “que ayuda al tránsito intestinal porque tiene mucha fibra y también es diurética”. Otro aspecto a destacar es que es una fuente natural de vitamina A. Pero, para que el fruto madure en perfectas condiciones, hay que tener en cuenta una serie de factores. “No puede plantarse en un terreno que se encharque cuando hay lluvia. Si esto pasa, en hongo traspasaría el sépalo que protege la fruta y se acabaría pudriendo”, señala Martínez, quien destaca que “el frío y el calor extremos también afectan a la planta. En julio nos pasó que hubo tanto calor, que la planta se protege y no da fruta”. Los efectos del frío también pueden afectar. “Si hiela mucho y no seca, la planta se acaba quemando”.

Pero, además de vender el fruto al natural, Golden Berry Alea ofrece dos variedades de productos derivados del physalis. “Hacemos mermelada y puré. La mermelada lleva azúcar moreno de caña y el puré no lleva nada de azúcar añadido. Solo es fruta cocida y triturada. Para las mermeladas y purés confiamos en Agrecoastur, una cooperativa de Granda, en Siero, que fabrica y envasa nuestras mermeladas con nuestra marca. Si tuviera que hacerlo yo, tendría que sacar un registro sanitario y adecuar unas instalaciones pero, a día de hoy, no me lo planteo”, explica Martínez, quien subraya que “al principio cuesta que la gente lo conozca, pero quien prueba el physalis, acaba repitiendo”.

Planes de futuro

Dada la buena acogida, la agricultora ya piensa en nuevos retos. “Estamos trabajando en crear un zumo de physalis con manzana ecológica asturiana y ya tengo solicitadas dos parcelas más cerca del pueblo para poder hacer visitas guiadas y que la gente pueda coger su propia fruta”, apunta. En cuanto a implicación por parte de las administraciones, Martínez se muestra tajante. “Más que hacer, lo que necesitamos es que no nos pongan trabas. Entre la burocracia que nos exigen y que los pueblos se están quedando vacíos, es difícil que la gente joven pueda trabajar en el campo. Si queremos darle vida a los pueblos, el Principado se tiene que implicar un poco más”, destaca.