La hora de la verdad: momento de grandes acuerdos sobre la futura PAC

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Tras más de dos años y medio de negociaciones y cinco presidencias, se logró alcanzar un texto de consenso de los Estados miembros de la Unión Europea en torno a la futura Política Agraria Común 2021-2027 que se aplicará el 1 de enero de 2023 tras un periodo transitorio (2021/2022) durante el cual agricultores y ganaderos seguirán percibiendo las ayudas conforme al nuevo presupuesto, 47.274 millones de euros, si bien con las reglas de la anterior PAC. Esta PAC destinará el 40% de su presupuesto a objetivos medioambientales, pero también refuerza el papel de agricultores y ganaderos, para asegurar su rentabilidad. Se pretende el equilibrio entre la sostenibilidad de agricultores y ganaderos, a través de la ayuda básica a la renta, y la nueva arquitectura verde de la PAC, que se promoverá con los llamados ecoesquemas (ayudas complementarias para cumplir con prácticas beneficiosas para el medioambiente).

Estabilidad de las rentas de agricultores y ganaderos

Un 60 % de las ayudas directas van a la ayuda básica a la renta. Esta ayuda pasará a integrar los elementos del pago verde actual, configurando el modelo de condicionalidad reforzada, de manera que agricultores y ganaderos recibirán la ayuda básica a la renta, cumpliendo estrictos requisitos y buenas prácticas en materia de clima y medio ambiente.

El 20 % de las ayudas directas se destinará a los ecoesquemas, que se aplicarán en 2023, con la entrada en vigor de la nueva PAC. En los dos primeros años de aprendizaje, los fondos que no se utilicen podrán destinarse a otras intervenciones. Habrá la flexibilidad necesaria para que los Estados diseñen sus propios ecoesquemas en función de sus necesidades. Así se avanzará a la transformación medioambiental agraria para alcanzar los objetivos medioambientales y climáticos propuestos. Esta PAC cuenta con financiación para responder a todos los grandes retos que se plantean. Se debe de cumplir unos objetivos ambientales, también los de reducción de emisiones.

Enfoque de género y jóvenes

Se podrán contemplar intervenciones en el Plan Estratégico en las que se discrimine positivamente a la mujer para que tenga más oportunidades de asumir el papel de titular de explotación agraria o pequeña y mediana empresa agroalimentaria en el medio rural.
Los jóvenes serán más protagonistas en esta nueva PAC. Se tendrá que destinar al menos el 2 % de los fondos de la PAC a los jóvenes agricultores, a través de complementos de pago en el primer pilar (ayudas directas) y ayudas a la primera instalación, que podrán alcanzar hasta 100.000 euros por joven que se instalan por primera vez.

Además, el nuevo enfoque de la PAC basado en un Plan Estratégico, permitirá (en el caso de España a las comunidades autónomas), diseñar medidas de apoyo a los jóvenes agricultores más adaptadas a superar las barreras que dificultan su incorporación (por ejemplo, asignación de tutores, programas de intercambio, formación, etcétera).

Menos burocracia

A partir de 2023, los agricultores y ganaderos podrán recibir las ayudas, sin tener que presentar formalmente una solicitud. Para ello, se hará un uso intensivo de las nuevas tecnologías, utilizando el seguimiento de los cultivos mediante las últimas tecnologías de imágenes de satélite (imágenes Sentinel), lo que permitirá capturar directamente los datos necesarios de las solicitudes de ayuda y reducir sustancialmente los controles físicos sobre el terreno. Esta será una PAC más simplificada, para que el agricultor tenga que perder menos tiempo en trámites administrativos y pueda dedicar más tiempo a gestionar su explotación.

Otra de las demandas españolas es que el pago redistributivo estará enfocado en las explotaciones medianas y pequeñas que más dependen de la agricultura. La nueva PAC permitirá establecer un pago redistributivo a partir de los importes derivados de la limitación de los pagos (denominado capping) para incrementar el importe percibido en las primeras hectáreas por agricultores medianos y pequeños que más dependen de los ingresos agrarios para mantener su actividad.

Transición digital

La transición digital será un complemento necesario de la transformación ambiental. Se mantienen las ayudas a la innovación a través de la Asociación Europea para la Innovación y se potencia el sistema para el conocimiento y la innovación en la agricultura (Agriculture Knowledge and Innovation System, AKIS). De esta forma, se facilitará la transición digital para que la innovación llegue a todos, particularmente a medianos y pequeños agricultores y para que a través de la formación, puedan hacer el mejor uso de las nuevas tecnología y acceder a los ecoesquemas y ayudas de la nueva PAC.

El presente de la futura PAC

Alcanzado este acuerdo general de la Unión Europea (UE), comenzarán las negociaciones a tres bandas, los denominados trílogos, entre Consejo, Comisión y Parlamento europeos sobre los reglamentos comunitarios de la PAC y que deberían estar concluidas a principio del próximo año. Mientras tanto, los Estados miembros seguirán definiendo sus planes estratégicos.

El pasado 26 de octubre, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, presidió la reunión de Comité Asesor Agrario y resaltó a las organizaciones agrarias, Asaja, COAG y UPA, que el acuerdo recoge los objetivos planteados por el Gobierno para desarrollar en España una PAC capaz de dar respuestas a las necesidades del sector agrario. El consenso alcanzado sobre los tres textos de reglamento en debate -planes estratégicos, financiación y organización común de mercados agrarios- permitirá al Consejo empezar la negociación con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, en los trílogos, que comenzarán en noviembre y que se prolongarán al principio de la presidencia portuguesa de la UE en 2021.

El ministro ha expresado su satisfacción por el acuerdo que permitirá orientar la estrategia agraria nacional hacia las necesidades y prioridades del sector, que contará con un presupuesto de 47.724 millones de euros (5.000 más que las cuentas de la Comunidad Europea) para 2021-2027, más las aportaciones del Estado, de las comunidades autónomas y de los planes de recuperación, con las que se acercará a los 53.000 millones.

El ministro destacó que ahora continuará también la negociación entre Estado y comunidades autónomas. España elaborará un plan estratégico nacional que tenga en cuenta los diferentes modelos y particularidades agrarias del país, que se centre en la explotación familiar y profesional, que facilite la evolución hacia una agricultura más resistente al cambio climático y que mantenga la rentabilidad de las explotaciones. Durante los años 2023 y 2024, todos los fondos no gastados en ecoesquemas, se podrán transferir íntegramente a otras intervenciones. España pasará el dinero no gastado a la ayuda básica a la renta en aras a la flexibilidad lograda y defendida por el ministro durante las negociaciones. Además de la sostenibilidad medioambiental, la económica y la social de agricultores y ganaderos también están garantizadas, ya que el 60% de los importes de los pagos directos se destinará a la ayuda básica a la renta, al que es posible sumar el 20% de los ecoesquemas. Respecto a la limitación de la cuantía máxima que un perceptor puede recibir de la ayuda básica a la renta, denominado también “capping”, los Estados pueden limitarla en 100.000 euros, si bien teniendo en cuenta los gastos de empleo.

En lo que se refiere a los pagos redistributivos (procedentes de la limitación) para hacer un uso más eficiente y más enfocado a los agricultores profesionales, España ha logrado introducir criterios de elegibilidad adicionales al tamaño de la explotación. De esta forma, se podrán concentrar en aquellas personas cuyos ingresos agrarios suponen una parte significativa sobre los ingresos totales en aras de una mayor eficacia de este pago. La disciplina financiera no afectará a los pagos de menos de 2.000 euros, como solicitaba España para una mayor simplificación de la gestión de la PAC.