Kiwis de Alvariza, en Belmonte de Miranda, se estrena en la venta directa

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La crisis económica cambió las costumbres y, después de unas décadas caracterizadas por el fenómeno del éxodo rural, son muchos los jóvenes que han apostado o se han visto forzados a volver al campo para buscar alternativas laborales. La debacle del sector de la construcción y de otros empleos vinculados ha hecho que la agricultura y la ganadería volviesen a resurgir con más fuerza en la región pero más profesionalizadas. Noel Arias, vecino de Belmonte de Miranda, trabajaba en una multinacional que producía y comercializaba material de construcción que decidió cerrar en España. Fue cuando barajó la posibilidad de cobijarse en el sector primario, y tras analizar la tierra y comprobar para qué tipo de cultivo sería óptima, en una finca familiar en el núcleo de Alvariza levantó su explotación de kiwi, primera y hasta el momento única en el concejo. Con un valor añadido: en ecológico. Una conversión laboral que tras cinco años está viendo sus frutos: “la experiencia es dura porque hay muchos años en los que no facturas nada”, sumado a que “dependes mucho de la climatología”. Su peor enemigo, el granizo.

Cuenta con una extensión de dos hectáreas y media que albergan 1.600 árboles que alcanzaron una producción total cercana a las 22 toneladas el pasado noviembre. “En relación al año pasado bajó entorno al 10%, creo que es la tendencia de toda Asturias -se habla de una caída del 30% de la producción-. El invierno fue bastante templado. Hubo pocas horas de frío”. El plantar los árboles, instalar el sistema de riego o la elaboración de arcos y postes. Todo el proceso está hecho por él, con ayuda de su familia. Tuvo que formarse desde cero, nada sabía de la fruta que hoy mantiene su forma de vida.

Este año Kiwis de Alvariza se unió a la tendencia que cuenta cada vez con más productores y cada vez más consumidores. Cosiste en intentar prescindir de los voraces mecanismos de comercialización. ¿Cómo? De la huerta, directos a casa: sin cámaras frigoríficas eternas y sin intermediarios. Así, vendió previa cosecha unas dos toneladas y media a través de su página de Facebook que ya partieron en cajas de 5 kilos, además de a diferentes puntos de la región, a Madrid, Valladolid, Valencia, Cataluña, Galicia y León. “La idea de comercializarlo directo es para que la gente pueda consumir un kiwi ecológico y darles un precio justo”, destaca el productor, que tras escuchar a “muchas personas que me decían que era muy difícil encontrarlo en el supermercado” comenzó a reservar pedidos. Este año “es una pequeña prueba. Así también se evita que el kiwi pase por cámara con el fin de que, ya que es una producción ecológica, que también lo sea en la post cosecha. Es decir, que la conservación y la maduración también sea natural, sin gases ni etilenos”. El consumidor los debe guardar en lugar fresco para que le duren hasta marzo. Y “la maduración  se hace en casa poniendo las piezas en el frutero entre manzanas, peras o plátanos. Así empieza a ablandar y coger aroma”.

Subasta en Biomarket

Por infraestructura, Noel no puede gestionar la venta de la producción total. El resto de la recolección la subastó el pasado 23 de noviembre, y coincidiendo con su inauguración, en Biomarket, el primer mercado en España y segundo de Europa, dedicado en exclusiva a productos ecológicos ubicado en las instalaciones de Mercabarca, Barcelona. “Este año un grupo de productores de kiwi en ecológico nos juntamos para hacer una comercialización conjunta y conseguir unos precios más justos”, explica el kiwicultor.

El futuro pasa por “consolidar la venta directa a pie de finca y sacar más kilos de esta forma e intentar conseguir con los intermediarios un precio más equitativo”. Para contactar con Kiwis de Alvariza puedes visitar su página de Facebook o en el teléfono 615 30 29 15. Te informarán de cómo gestionar tu pedido, si aun tienen existencias, o te informarán como reservarlo para la próxima campaña.

El auge  del kiwi en Asturias no deja de brotar. La región ya dedica más de 200 hectáreas a su cultivo, el doble de las que había a principios de la década. El Bajo Nalón -Pravia, Muros de Nalón y Soto del Barco- es la principal zona productora que concentra más del 60% del terreno productivo en la región. Le siguen las vegas de Salas, Piloña, Villaviciosa, Navia, Ribadesella y Belmonte de Miranda.