Por Ángel Menéndez González, Ingeniero Técnico Agrícola del Departamento de Producción Vegetal de Campoastur

El equipo técnico de Campoastur es conocedor, y así lo comunica a socios y clientes, que una buena producción de forrajes propios es clave para mejorar la rentabilidad de las ganaderías asturianas. Logrando la mayor cantidad de forrajes con la mejor calidad posible se reducen los gastos de compra de otros alimentos.

Por ello, en otoño, una vez cosechado el maíz, llega el momento de sembrar de nuevo la pradera y no dejar las fincas vacías durante el invierno. La alternativa maíz-pradera asegura la producción de forraje durante todo el año.

El otoño es también la época más adecuada para la renovación de otras praderas no alternativas con maíz.

Composición de las praderas

Las praderas están formadas por dos grandes grupos de especies vegetales: gramíneas y leguminosas.

Las gramíneas aportan producción, fibras y energía. La principal gramínea es el raigrás, con cuatro especies distintas:

-Raigrás italiano. Son praderas de grandes producciones, adecuadas para siega. Una vez pasado el frío del invierno tiene un crecimiento rápido, teniendo incluso un crecimiento invernal moderado en zonas de costa. Existen dos tipos de raigrás italiano:

-Italiano anual o Westerwoldicum, conocido como vallico, se utiliza principalmente en la alternativa con maíz. Tiene buenas producciones en el otoño de la siembra y en la primavera siguiente. Su vida productiva es de un año.

-Italiano bianual, empleado en praderas de duración más larga ya que su persistencia es de dos años. Manejando correctamente los abonados y las siegas puede alargarse hasta los tres años.

-Raigrás inglés. La pradera tiene más persistencia, llegando hasta los 3-4 años. Aunque bien abonado da buenos resultados para siega, se adapta perfectamente al pastoreo ya que tiene mucha capacidad de ahijado y rebrote.

-Raigrás híbrido. Es el cruce del italiano y el inglés, teniendo características intermedias de ambas especies. Tiene buena velocidad de crecimiento así como capacidad de rebrote y persistencia. Posee aptitud tanto para siega como para pasto.

Otras gramíneas con menor presencia son dactilo, festuca, fleo o los cereales de invierno (avena, cebada, triticale).

Las leguminosas son un buen complemento a las gramíneas ya que aportan proteína de calidad, fijan nitrógeno atmosférico en el suelo y mejoran el estado general de la pradera. Las más importantes son los distintos tipos de tréboles:

-Tréboles anuales. Existen diferentes especies: encarnado, persa, de Alejandría,… Son plantas de gran crecimiento, con una duración de un año para aprovechamiento mediante siega.

-Trébol violeta. Se adapta a la siega, con una persistencia de 2-3 años.

-Trébol blanco. Tiene más persistencia que el violeta. Se divide en dos grandes grupos:

-Trébol blanco enano o de hoja pequeña. Se emplea en praderas destinadas a pastoreo por su crecimiento rastrero. Tiene una duración muy larga, de 4-5 años.

-Trébol blanco ladino o de hoja grande. Tiene una persistencia menor que el enano pero se adapta mejor a la siega.

Otras leguminosas con menos presencia son la veza, los guisantes forrajeros y la alfalfa.

Fórmulas

Existen en el mercado multitud de fórmulas donde se mezclan distintas especies y variedades en la proporción más adecuada para la pradera:

-Fórmulas anuales. Llevan mezcla de raigrases italiano anual y bianual. En el caso de llevar trébol se utilizan los tréboles anuales.

-Fórmulas F2 para dos años. Son mezclas de raigrás italiano bianual e híbrido. Pueden llevar trébol violeta.

-Fórmulas F4 de larga duración. En este caso se mezclan raigrás híbrido e inglés, pudiendo complementarse con tréboles blancos.

Elección de la especie a sembrar

Tres son los criterios a tener en cuenta para elegir correctamente la especie a sembrar:

-Aprovechamiento esperado: siega, pastoreo o mixto.

-Duración deseada.

-Introducción o no de leguminosas.

Ventajas de las leguminosas en una pradera

Las ventajas que ofrece la presencia de leguminosas en las praderas son claras:

-Fijan nitrógeno atmosférico en el suelo, beneficiando al conjunto de la pradera. La presencia de leguminosas puede implicar la reducción de hasta una tercera parte de los abonados nitrogenados. En producción ecológica es importante su empleo ya que no se puede aportar nitrógeno no orgánico.

-Se consiguen forrajes de mejor calidad, con mayor contenido en proteína y aminoácidos esenciales y más ricos en calcio.

Inconvenientes para la implantación de leguminosas

Pese a las ventajas citadas, también existen algunos inconvenientes a tener en cuenta en el uso de las leguminosas:

-Suelos ácidos, especialmente si tienen niveles altos de aluminio cambiable. Las leguminosas son más sensibles a los problemas de acidez/aluminio, por lo que deben realizarse encalados de corrección previamente.

-Problemas de malas hierbas. Los tratamientos con herbicidas para el control de malas hierbas de hoja ancha afectan también a las leguminosas.

-Empleo de purines en dosis muy elevadas. No es cierto que no se puedan aportar purines si tenemos una pradera con leguminosas, pero deben utilizarse en cantidades moderadas. Dosis de hasta 50 m3/ha repartidos en dos o tres aplicaciones no tienen ningún efecto perjudicial.

-Siembras de otoño muy tardías. Las leguminosas no se desarrollan adecuadamente con temperaturas bajas.