Asturias ha sido declarada zona libre de tuberculosis bovina por la Unión Europea. La medida supone un importante paso para la sanidad animal de la región, puesto que, entre otras ventajas, las ganaderías no tendrán que realizar pruebas a los animales para su venta o para ir a pastos de otras comunidades.

Según recoge el Diario Oficial de la UE “España presentó a la Comisión información que demuestra que la comunidad autónoma del Principado de Asturias cumple las condiciones establecidas en el Reglamento Delegado (UE) 2020/689 para el reconocimiento del estatus de libre de enfermedad con respecto a la infección por el complejo Mycobacterium tuberculosis” y concluye que “dicha comunidad autónoma debe figurar como zona libre de infección”.

Asturias lleva desde 2017 con una prevalencia de la enfermedad en la cabaña ganadera inferior al 0,1%, cuando el Gobierno central establece como requisito mínimo llevar tres años consecutivos por debajo de ese baremo para ser zona libre de tuberculosis bovina. Por eso, la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial inició en junio los trámites para obtener esta declaración.

La directora general de Ganadería y Sanidad Animal, Rocío Huerta, ha señalado que, a pesar de estos buenos resultados, es imprescindible no bajar la guardia, por lo que en los dos próximos años se mantendrán las campañas de saneamiento en toda la cabaña ganadera para prevenir posibles brotes. También continuará la vigilancia pasiva en los mataderos y los controles en la fauna silvestre.

Al igual que Asturias, toda la comunidad gallega también ha sido declarada zona libre de tuberculosis bovina.

El origen de las campañas oficiales contra la tuberculosis bovina en Asturias se remonta a la década de los años 80 del siglo pasado y son obligatorias para todas las explotaciones desde 1986. El programa de erradicación es una normativa de ámbito nacional, elaborada por el Ministerio de Agricultura en colaboración con todas las comunidades y aprobado por la Unión Europea.

La tuberculosis es una enfermedad crónica que afecta a distintas especies de animales. La prueba oficial de diagnóstico in vivo es la intradermotuberculinización (tuberculina), que diagnostica ejemplares infectados, además de enfermos. No existen pruebas contradictorias ni contraanálisis para esta prueba.