Una de las grandes apuestas del sector agroalimentario asturiano pasa por la Indicación Geográfica Protegida Ternera Asturiana. Cuando hace 19 años nació su Consejo Regulador, su objetivo era asegurar la calidad y el origen de la carne producida en Asturias, certificando y garantizando el origen de las razas de vacuno asturianas, su alimentación natural y un sistema sostenible de producción.

Tras casi dos décadas de andadura, el sello asturiano no ha parado de crecer, y hoy su carne está considerada como una de las mejores carnes de Europa. Su valor comercial para el sector primario ha pasado de los 2 millones iniciales a los más de 33,5 millones de euros en 2020, y su certificación roza ya los 100 millones de kilos.

Pero la producción de Ternera Asturiana va más allá de las cifras o de un aspecto fundamental como es la alimentación.  En un producto como la carne fresca es necesario que el consumidor confíe en el ganadero, si bien las tendencias actuales de consumo van más allá. “El ganadero del siglo XXI ha de tener claro que no puede dedicarse a vender terneros sin mirar para quien produce. Nos encontramos en un mundo cada vez más globalizado y competitivo, y ser conscientes de las demandas de quienes tienen la responsabilidad de compra en el hogar es fundamental. Actualmente cada vez cobra más peso la sostenibilidad de las producciones y el respeto por el bienestar animal en el proceso de cría. Y en esto no cabe duda que Ternera Asturiana goza de una ventaja competitiva importantísima”, indica Rubén Fernández, presidente de Ternera Asturiana, que como ganadero tiene claro que la diferenciación fundamental del producto pasa por estos aspectos.

Los ganaderos asturianos tienen claro que bienestar animal y sostenibilidad forman parte del día a día de su producción. La actividad ganadera resulta modeladora de paisaje, generadora de economía en el medio rural, guardiana de cultura y tradición e imprescindible para que los pueblos dejen de vaciarse. Pero el reto para Ternera Asturiana pasa por dar a conocer esto al consumidor final.

Actualmente la marca se encuentra desarrollando proyectos en relación a estos pilares fundamentales, como son el estudio del análisis del ciclo de vida de sus productos o el sello bienestar animal controlado. Ambos no sólo revelan el compromiso claro de la marca con la sostenibilidad y el bienestar, sino que constituyen una forma de que el consumidor pueda reconocer y valorar las garantías adicionales que un sello como el de Ternera Asturiana le ofrece.

“Queremos dar un paso más en nuestros compromisos con el bienestar animal y la protección medioambiental, y que el consumidor tenga claro que comprando Ternera Asturiana está apoyando un modelo de producción totalmente respetuoso y con total garantía de ello, la que le ofrece el Consejo Regulador. Desde el Pleno, recientemente constituido tras las pasadas elecciones, tenemos clara que esta es la línea de actuación y ya estamos trabajando en la manera de poder diferenciar la Ternera Asturiana en base a estos parámetros,” concluye Rubén Fernández.

La ganadería en Asturias es sustancial a su cultura y desde el Consejo Regulador son conscientes de su responsabilidad en transmitir los valores que diferencian la carne asturiana: sostenibilidad, trazabilidad, respeto por el bienestar animal, garantía al consumidor y una apuesta decidida por contribuir a un mundo rural más profesional e igualitario.

La unión de producción y comercialización es algo fundamental a la hora de abordar un proyecto de región, como es la puesta en valor de la carne de vacuno asturiana. Y en eso, el Consejo Regulador tiene una gran ventaja, ya que además de contar con un número creciente de explotaciones ganaderas que se integran en la marca y un claro relevo generacional, cuentan con una comercialización fuerte y diversificada, que además de ser una realidad, crece, innova y se reinventa.

Ternera Asturiana representa ya a cerca de 6.200 familias ganaderas, cifra que da una idea del importante entramado familiar que sostienen la economía del campo asturiano. Y cifra a la que se unen carniceros, personal de mataderos y salas de despiece, veterinarios, logística, personal de gestión de todos los puntos de la cadena, inspectores que verifican las canales y controlan la producción en cada punto,… más de 10.000 personas comprometidas en la apuesta por la producción y comercialización de la Ternera Asturiana, generando economía en el medio rural y riqueza para Asturias.