La actividad del Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) se redujo durante el Estado de Alarma por la pandemia. Las infracciones o delitos medio ambientales disminuyeron. En ese periodo se atendió las necesidades de la situación: residencias de ancianos, llevar medicamentos a poblaciones con ciudadanos en situación vulnerable, atender a animales afectados por el temporal de Filomena incluso en helicóptero, dar solución a las demandas de ganaderos en casos puntuales que estaban hospitalizados o en cuarentena por covid… “somos servicio público y nos debemos al ciudadano”.

El SEPRONA es una especialidad de la Guardia Civil que vela por la conservación de la naturaleza y los recursos hidráulicos, así como de la riqueza cinegética, piscícola, forestal y de cualquier índole relacionada con el medio natural. Entre sus objetivos está evitar agresiones al medio ambiente y la protección de muebles e inmuebles catalogados como bienes del patrimonio histórico y en el mar, incluyendo las especies protegidas y amenazadas. Asturias cuenta con dos comandancias, en Oviedo y Gijón.

El SEPRONA se estructura en patrullas territoriales cuya labor es la vigilancia, prevención y detección de irregularidades graves que se denuncian administrativamente y que se investigan posteriormente con el apoyo de la Policía Judicial de Medio Ambiente. Concretamente la Comandancia de Oviedo cuenta con 25 efectivos incluidos los de la oficina de Oviedo, y desplegados en cinco patrullas con base en Grado, Lena, Cangas de Narcea, Luarca y Vegadeo. Se ocupan de desarrollar la labor preventiva y más importante, en contacto con el ganadero y agricultor, mientras en Oviedo están en reserva para filtrar las infracciones más graves y realizar labores de investigación con la Fiscalía de Medio Ambiente. En su día a día vigilan vertidos, que las explotaciones ganaderas cumplan con la normativa sanitaria, realizan controles de transporte de ganado, también en mataderos, el buen uso de medicamentos veterinarios, el control de fitosanitarios de acuerdo a la legislación de uso profesional, y la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrentan son los incendios forestales que afectan a la demarcación de la comandancia entre otras muchas labores.

Patrulla del SEPRONA de Grado

“La capacidad operativa de la Guardia Civil es incuestionable, y el SEPRONA es un plus con una tradición de más de 30 años, un modelo policial que se ha exportado incluso a otros países”, explica el actual jefe en funciones de la Patrulla del SEPRONA de Grado, formada por cinco efectivos, un Cabo y cuatro guardias que actúan en 11 municipios de costa a interior, desde Cudillero a Somiedo. “En época de verano tenemos más trabajo en la zona de costa, mientras que en los municipios de interior la despoblación se acusa y hay municipios, donde aunque el servicio se presta igual y vamos, se realizan muy pocas actuaciones como puede ser en Santo Adriano. Durante la pandemia acudimos más a esas zonas más despobladas para dar indicaciones e información sobre todo a ciudadanos de avanzada edad”, explica uno de los guardias de la patrulla de Grado.

En su zona de actuación las denuncias en muchas ocasiones resultan ser infracciones tras la comprobación in situ de los hechos denunciados. “La tutela penal del delito medioambiental es muy reducida, se da para casos muy graves, siguiendo el principio de mínima intervención que tiene la legislación española. Normalmente casi todos los casos quedan en infracción, son pocos los que llegan a nivel penal, casos muy graves o de abandono de animales”, explican los efectivos. En su área de trabajo lo que más carga de trabajo le da son “los incendios forestales, el maltrato animal, delitos medio ambientales multidisciplinares aparejados a concurso de delitos, normalmente tiene que ver con el beneficio económico que pueda traer al responsable quemar el monte, por costumbre, o por elitismo en el caso de conseguir trofeos de caza y conseguir una cornamenta”, aseguran. Las investigaciones se convierten en algo muy complicado con todo este espectro de motivaciones a la hora de cometer el delito medioambiental. También realizan colaboraciones con la Europol (Agencia de la Unión Europea en materia policial) y la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal). Hablamos de labores de investigación a nivel internacional de residuos, de especies invasoras, especies exóticas, especies protegidas… “es un mercado importante”.

La actividad del SEPRONA es muy especializada, la legislación es extensa y se persigue al verdadero infractor. “En una inspección puedes encontrar un defecto leve en una anotación en un libro de explotación  y se avisa para sus corrección, pero si además un animal no tiene crotal o en un cajón aparecen medicamentos no autorizados, por poner dos ejemplos, hay que denunciarlo. Las inspecciones siempre se realizan en presencia de la persona responsable”, detallan los efectivos del SEPRONA. Otros de los temas investigados en el campo son los envenenamientos y el uso de lazos, “éstos últimos se han reducido de forma importante”.

En cuanto a su día a día cada vez “tenemos que estar más especializados. Valorar el daño al medio ambiente es muy complicado, para hacer una valoración de un incendio, necesitamos mucha tecnología para apoyarnos en los informes técnicos: medir los ácidos del suelo, el daño a un riachuelo que pasa cerca…. Más que encontrar la prueba del delito, asegurarla y obtener los datos para un informe técnico que demuestre el prejuicio causado al medio ambiente. Es lo más complicado, extenso y laborioso”, afirma el actual jefe en funciones de la patrulla del SEPRONA de Grado. En la época primaveral es cuando se registran incendios, cuando las vacas están a punto de salir a los prados y hay maltratos animales, al finalizar la época de caza se registran abandonos y maltratos a perros de caza o delitos cinegéticos cuando aparecen lobos muertos”, relata el guardia.

Dentro de la red de espacios naturales protegidos esta patrulla actúa en el Parque Natural de Somiedo, y en Las Ubiñas-La Mesa. El SEPRONA de Grado vigila cuevas, yacimientos arqueológicos para evitar el expolio, el tema urbanístico respecto a rehabilitaciones de cabañas sin licencia o construcción de obra nueva cuando algunos solo tenían permiso para retejar por ejemplo. En ese sentido desarrollan una labor importante. “Somos proactivos, cuando no tenemos encima de la mesa una denuncia específica de maltrato o una campaña de Interpol sobre residuos, inspeccionamos en nuestro espacio sobre urbanismo”, declaran.

El delito es la punta del iceberg, “convivimos con él y a veces no lo detectas, cuando lo haces resulta que tras él hay economía sumergida, intereses, conflictos vecinales…. Somos imparciales”, resaltan.

Colaboración Ciudadana

El sentir general en el mundo rural es que el SEPRONA “hace bien su trabajo y agradecemos muchísimo la colaboración ciudadana. Somos la primera policía medio ambiental de Europa. Intentamos explicar las cosas y dar soluciones, ayudamos, advertimos y practicamos pedagogía en algunos casos”, explican. “En los informes si explicamos que existe colaboración por parte de la persona infractora o que desconocía que existía incumplimiento, en caso de denuncia, el expediente puede acabar en un procedimiento o que le den plazo para regularizarse, no todas las denuncias de SEPRONA acaban en sanción económica. Muchas inspecciones, tres de cada cuatro sirven para regularizar, y la Consejería también consulta de la colaboración del infractor”, destacan, por lo que es importante explicar el motivo de la infracción que en ocasiones incluso puede ser por desconocimiento.

La Guardia Civil en su web (www.guardiacivil.es), dispone de una sección de Colaboración Ciudadana, apartado donde el usuario puede ponerse en contacto con el SEPRONA y una oficina de atención al ciudadano. “A través de esa página nos llegan muchísimas informaciones, y desde Madrid lo trasladan al a comandancia de referencia. Aquí comprobamos muchas de estas denuncias. El SEPRONA comprueba que la denuncia sea verídica y si se está cometiendo infracción o delito obviamente se actúa”, concluyen.