-¿Es una candidatura continuista?

-Somos una candidatura representativa amparada por ASINCAR, lo habitual para elegir al sector elaborador en el Consejo de la IGP Ternera Asturiana. Hasta ahora en el Consejo estábamos representados los grandes operadores, por volumen, compromiso económico y compromiso con los ganaderos. Seguimos estando en esta candidatura, incluso somos más representativos porque incluimos mayor peso de los mataderos. Entre los mayoristas con los últimos datos publicados de 2019, estamos los que certificamos el 90% de kilos y animales de la IGP Ternera Asturiana. La otra candidatura con datos de 2019 no llega a comercializar ni el 2% de los kilos de carne certificada por IGP. Nos estamos jugando el futuro en una IGP que hasta ahora funciona muy bien.

-¿Cómo valora el trabajo realizado hasta ahora desde la IGP Ternera Asturiana?

-Tenemos la suerte de tener una IGP muy bien estructurada y somos en vacuno de las más importantes de España. Esto no es por casualidad, garantizamos los mejores precios a los ganaderos con absoluta diferencia. Eso se consigue por una gran unión entre el sector ganadero y el elaborador e industrial, ya que al estar los comercializadores más representativos en el Consejo, garantizamos la salida rápida de los animales a precios buenos para los ganaderos. Es la gran virtud de esta IGP, que el canal de comercialización permite una rotación alta, precios altos, y que los animales no se retengan mucho tiempo. Si esto falla se rompería esa transmisión entre ganadero, comercializador y cliente, que ahora es muy fluida y permite manejar grandes cantidades de animales a buen precio.

-¿Cómo influye la labor de la IGP en la comercialización?

-La comercialización es muy buena si seguimos estando los operadores representativos en el Consejo. Tras años de coger volumen y tamaño, el reto es mantenerlo y aumentarlo asegurando y mejorando la trazabilidad y calidad. Nuestra carne debe estar avalada por unos sistemas de garantías que solo los grandes operadores pueden garantizar. Es una labor complicada para pequeños operadores.

-¿Cuál es el futuro del Vacuno Mayor Asturiano?

-La marca de garantía nace en 2018, y hasta la pandemia había vivido una mejoría en cuanto a datos y kilos certificados. Su certificación ha caído en 2020 en un 50% por cierre del canal Horeca, pero sobre todo por problemas con operadores que utilizaban la marca hasta el momento. El reto es impulsarla y comercializar variedades que no son estrictamente vaca, como añojos, bueyes asturianos que es la carne de mayor valor añadido de todas.

-Si su candidatura sale elegida ¿qué camino seguirá la IGP?

-El objetivo a futuro, es mejorar la trazabilidad y el control en explotaciones así como adaptarnos a los cambios legales al pasar a ser una corporación de derecho público. La transición debe ser inapreciable a nivel ganadero, pero existen cambios, entre ellos que la certificación oficial recaerá en los mataderos y hay que ver cómo se compagina con la certificación IGP que es hasta el día de hoy la que está marcando el pago a los ganaderos.